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REGLAS PARA SER UN BUEN AMANTE.

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Nuestra experiencia de la realidad, la mayoría de las ocasiones, no tiene nada que ver o muy poco con la realidad, sino que se interpreta a través de la fuerza controladora de nuestras creencias y, específicamente, por las reglas que tenemos acerca de lo que tiene que suceder para que nos sintamos bien, A estas creencias específicas que determinan cuándo obtenemos dolor y cuándo placer, Tony Robbins las denomina reglas.

Veamos un ejemplo

¿Qué tiene que suceder para que seas feliz?

  • ¿Tiene que haber alguien que te dé un abrazo muy fuerte, que te bese, te haga el amor y te diga lo mucho que te respeta y te aprecia?
  • ¿Tienes que ganar un millón de dólares?
  • ¿Tienes que obtener el reconocimiento de tu jefe?
  • ¿Tienes que alcanzar todos tus objetivos?
  • ¿Tienes que conducir el coche que te parece adecuado, asistir a las fiestas adecuadas y ser reconocido por las personas adecuadas?
  • ¿Tienes que ser evolucionado espiritualmente?
  • ¿Tienes que correr ocho kilómetros diarios?
  • ¿Tienes que …?

¿Qué es lo que tiene que suceder realmente para que te sientas bien?

La verdad es que, si lo piensas bien, no hay nada en especial que tenga que suceder para que te sientas bien.

Podrías sentirte bien ahora mismo, ¡y por ninguna razón en particular! ¡Piénsalo!

Si ganas un millón de dólares, el millón de dólares en sí no te va a dar ningún placer. Es tu regla que dice: “Cuando alcance esa meta, entonces me concederé permiso para sentirme bien.” En ese momento, cuando decides sentirte bien, envías un mensaje a tu cerebro para que cambie sus respuestas en los músculos de tu cara, pecho y cuerpo, para que cambie tu respiración y la bioquímica de tu sistema nervioso, que es la que produce las sensaciones que llamamos placenteras.

¿Quiénes suelen sufrir más dolor o pasar peores momentos? Quienes tienen reglas más intensas en cuanto a lo que tiene que suceder para poder sentirse bien.

Mientras sigamos estructurando nuestras vidas de una forma en la que nuestra felicidad dependa de algo que no podemos controlar, experimentaremos dolor.

Por eso, hay que rediseñar nuestras propias reglas para cuándo sentir dolor o sentir placer dependa de cuándo me parezca apropiado a mí, basándome en mi propia capacidad para dirigir mi mente, mi cuerpo y mis emociones.

No se trata de no tener expectativas, hay que tener objetivos y metas, de lo que se trata es de decidir que encontrarás una manera de disfrutar sin que te importe lo que ocurra.

¿Cómo te sentirías si aplicaras esta regla a tu vida?

Esto no significa que reduces tus ambiciones ni tus criterios, sino que te comprometes a ser lo bastante inteligente, flexible y creativo como para dirigir tu enfoque y tus evaluaciones de tal forma que te permita experimentar la verdadera riqueza de la vida. Estar decidido a alcanzar un criterio de disfrute propio más elevado a pesar de las condiciones del momento.

Tienes que comprender que el hecho de sentir que has alcanzado tus valores depende de tus propias reglas, de tus creencias acerca de lo que tiene que suceder para sentirte con éxito o feliz o sintiendo amor.

Las reglas son lo que pone en marcha cualquier dolor o placer que sientas en tu sistema nervioso en cualquier comento. Es como si tuviéramos en nuestros cerebros un sistema de tribunal en miniatura. Nuestras reglas constituyen el juez y el jurado definitivos.

Puedes decidir convertir la felicidad en una prioridad, pero, si tu regla para sentir felicidad es que todo tiene que salir como lo has planeado, te garantizo que no vas a experimentar ese valor de una forma contundente.

¿Por qué tenemos reglas?

Las reglas son un atajo para nuestro cerebro. Nos ayudan a tener un sentido de certidumbre acerca de las consecuencias de nuestras acciones; así, nos permiten tomar decisiones inmediatas acerca de lo que significan las cosas y qué deberíamos hacer al respecto.

La vida es un acontecimiento variable, por lo que debemos organizar nuestras reglas de forma que nos permitan adaptarnos, crecer y disfrutar.

Vamos a hacer un ejercicio práctico para identificar tus reglas.

Tomemos un ejemplo (puedes aplicarlo a cualquier área):

“¿Eres un gran amante?”

Tu respuesta se basará en tus propias reglas acerca de lo que se requiere para ser un gran amante, es decir, los criterios por los que te riges.

Si respondes: “Sí, soy un gran amante”, descubrirás cuáles son tus reglas respondiendo a las preguntas:

  • “¿Y cómo sabes que eres un gran amante?
  • ¿Qué tiene que suceder para que te sientas un gran amante?”

Es posible que respondas algo similar a:

  • “Sé que soy un gran amante porque cuando hago el amor con una persona, esta me suele decir que se siente muy satisfecha.”
  • “Sé que soy una gran amante porque mis amantes así me lo dicen.”
  • “Sé que soy una gran amante por las respuestas que obtengo de mi compañero/a.”
  • “Sé que soy una gran amante porque me siento bien cuando hago el amor.”

Por otro lado, algunas personas no tienen la sensación de ser grandes amantes. ¿Es porque no lo son en realidad? ¿O acaso se deba a que sus reglas son inapropiadas?

Este punto es clave.

En muchos casos las personas no se sienten como grandes amantes porque su compañero/a no les dice que lo son. Es posible que la otra persona responda apasionadamente, pero, como no satisface la regla específica del amante, la persona se convence de que no es un gran amante.

Las reglas para experimentar o no una emoción se extienden a todas las áreas de nuestra vida: a sentir éxito, experimentar o no seguridad, a sabernos inteligentes o a cualquiera otra cosa que se te ocurra.

Nuestras reglas controlan nuestras respuestas en cada momento de nuestra vida.

Y, lo que todavía es más sorprendente, es que esas reglas se han establecido de una forma totalmente arbitraria. Son una mezcla de influencias a las que nos hemos visto expuestos durante nuestra vida. Algunas reglas incluso entran en conflicto con otras.

Vamos añadiendo reglas a nuestra vida continuamente, distorsionando, reafirmando o borrando las anteriores.

Pregúntate:

  • “Las reglas que guían en la actualidad tu vida, ¿siguen siendo válidas para la persona en la que te has convertido ahora?
  • ¿O te has aferrado acaso a reglas que te ayudaron en el pasado, pero que ahora te hacen daño?

(Del libro “Despertando al Gigante Interior” de Tony Robbins)

Isabel Circulo

Acerca de la autora

Isabel Sales

Coach, formadora y escritora
Licenciada en Filología Románica, Diplomada en Magisterio y Master en E-Learning.
Fundadora de Espai Coach y Tony Robbins Spain
Partner Oficial de Tony Robbins para España y Latinoamérica desde el año 2005 y miembro de su equipo de coaches: el Must Team
Partner de Deepak Chopra en su Reto de 21 días de Meditación en Español

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